¿Qué retenciones por IRPF tienen que afrontar los autónomos?

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Las retenciones de IRPF para los autónomos varían dependiendo en que sección del Impuesto de Actividades Económicas se esté inscrito. Por ejemplo, los que estén inscritos en la sección primera (correspondiente a las actividades empresariales) no deben aplicar el IRPF en las facturas. Mientras que los inscritos en la sección segunda y tercera si deben aplicar el IRPF en sus facturas. El tipo que se debe aplicar en las facturas es el 15%.

Durante los años 2012 y 2015 las retenciones de IRPF autonomos ascendieron hasta el 21% con la intención de aumentar los ingresos debido a la crisis económica. Pero con la entrada en vigor de la reforma fiscal de 2014 la retención descendió hasta el 19% a principios de 2015 y finalmente se redujo hasta el 15% a mitad del año.

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Sin embargo, para los nuevos autónomos que se den de alta disfrutarán de un tipo reducido del 7% durante el año que se den de alta y los dos años siguientes. Esto es válido si en el año anterior a darse de alta como autónomo no se hayan realizado otras actividades económicas. Es decir, requisito principal es no haber estado dado de alta en una actividad económica los 12 meses previos a la solicitud del tipo reducido.

Excepciones por tipo de actividad

Para los autónomos que realicen actividades de estimación objetiva (módulos) aplicarán un IRPF autónomos del 1%. Este mismo tipo es válido para aquellos autónomos que se dediquen actividades ganaderas de engorde porcino y avicultura. Mientras que para los autónomos que se dediquen a actividades agrícolas y otras actividades ganaderas, la retención será del 2%. Ese 2% IRPF autónomos también es válido para los profesionales de actividades forestales.

¿Cuándo se retiene IRPF?

Si eres autónomo y debes aplicar el IRPF en tus facturas, debes tener en cuenta que: las facturas a clientes particulares no llevan retención de IRPF. Por ejemplo, un fontanero que acude a una casa de una familia, en la factura no debe aplicar el IRPF. Solo se aplica cuando la factura sea para otros autónomos, sociedades o personas jurídicas. Por ejemplo, si ese fontanero acude a una empresa si debe aplicar el IRPF.

Además, si más del 70% de las facturas presentadas llevan retenciones del IRPF no se debe presentar la declaración trimestral del IRPF, al quedar exento. Por ejemplo, si el mismo fontanero del ejemplo anterior desarrolla la mayor parte de su actividad para empresas, superará el 70% y no debe presentar la declaración trimestral.

Las cantidades que correspondan con las retenciones deben ingresarlas nuestros clientes en Hacienda. Por ello, debes comprar el certificado de las retenciones a los clientes para comprobar si todo es correcto. Para los profesionales que trabajan como freelance, las empresas se ocupan de preparar las facturas y de pagar las retenciones. Lo que supone no tener que hacer el pesado trabajo administrativo, sin embargo, es recomendable estar al tanto de los procesos y tener copia de las facturas, ya que es responsabilidad del autónomo cumplir con las obligaciones tributarias.