Escaleras de obra o metálicas para una piscina: Pros y contras


A la hora de diseñar piscinas surge de inmediato la disyuntiva entre optar por una escalera de pates metálicos o una de escalones de obra.

La metálica es la que lleva más tiempo entre nosotros y aún se puede ver en las piscinas más grandes sobresaliendo del bordillo con una forma inconfundible.

La que llamamos de obra se forma con peldaños construidos con el material de la propia piscina que arrancan del fondo y van subiendo hasta alcanzar el bordillo, de manera que están totalmente sumergidas.

Las piscinas con escaleras no tienen alternativa, necesitas de ellas para acceder al agua y, sobre todo, para salir ya que no es fácil abandonar la piscina a pulso. Unas escaleras y otras tienen sus ventajas e inconvenientes que conviene que tengas en cuenta a la hora de elegir.

Ventajas de las escaleras de obra

Actualmente están más de moda ya que las tienen también las piscinas prefabricadas en poliéster y los escalones no necesariamente han de ser de gresite o baldosas construidas para cada caso. Ello favorece la estanqueidad de la piscina y la eliminación de aristas, lo que ha reducido su mantenimiento por completo: la escalera de obra ya no tiene ningún mantenimiento adicional al de la piscina en su conjunto. En cambio, las escaleras metálicas necesitan de anclajes sólidos que con el tiempo se van aflojando haciéndolas peligrosas. Además, como todos los materiales en contacto con el agua, verás que se degradan especialmente en las zonas que pasan continuamente de estar mojadas a estar secas, lo que afecta especialmente a los tubos de las escaleras metálicas.

Dejando de lado los aspectos estéticos que las hacen más bonitas, las escaleras de obra ofrecen zonas que te permiten sentarte dentro del agua, lo que es muy agradable. Además, su utilización te será mucho más cómoda, al fin y al cabo se trata de una escalera normal con peldaños que pueden ser sobradamente amplios a diferencia de los pates de las metálicas.

Cuestiones de seguridad

Las escaleras de obra no sobresalen del bordillo, lo que te evitará tropezones indeseados que con la presencia de agua pueden ser muy peligrosos. Los niños acostumbran a corretear en derredor de la piscina y los obstáculos de las escaleras metálicas, lejos de disuadirles, simplemente agravan el riesgo.

Una escalera de obra puede ser accesible para personas con la movilidad reducida si incorporamos algún pasamanos de agarre. Esto resulta mucho menos aparatoso que otros sistemas y es válido para la mayoría de las circunstancias.

Ventajas de las escaleras metálicas

Su principal ventaja se aprecia en las piscinas muy grandes en las que se pueden disponer de varios accesos al agua. Eso las hace más versátiles que las de obra a las que, en todo caso, pueden suplementar.

La otra ventaja es que ponen menos dificultades al nadador de competición para dar la vuelta al final del largo. La voltereta de impulso contra un paramento vertical es mucho más fácil de dar que con una escalera de obra.

Aunque ambas escaleras tienen sus puntos fuertes, normalmente la de obra te resultará mejor, particularmente si piensas en una piscina de recreo.